Historia geológica de torres del paine

(Antes de leer debemos hacer un ejercicio de proporciones. Mucho de lo que se habla en este texto está en escala geológica, lo que implica que los conceptos que denotan temporalidad difieren bastante si los comparamos con nuestras referencias usuales. Por ejemplo, un término como “reciente” puede hacer referencia a 10.000 años o más. Tenlo en cuenta)

Las montañas del parque nacional Torres del Paine conforman uno de los paisajes más increíbles del mundo. Sus formas y colores desafían la realidad, como esculturas surrealistas en medio del agreste paisaje circundante. Entre tanta belleza muchos nos preguntamos: ¿cómo es que algo tan hermoso puede existir? Aquí la explicación.

Lo primero que debemos mencionar es que las montañas del macizo Paine no forman parte de la cordillera de los Andes, cuyo origen por plegamiento a causa de las placas terrestres es un proceso relativamente conocido. Si lo fueran deberían estar rodeadas de otras montañas, pero al observarlas nos damos cuenta de que se alzan como una formación solitaria en medio de terrenos mucho más bajos. Esto es debido a que su origen es distinto al de los Andes y para entenderlo necesitaremos de un poco de contexto geológico.

La historia geológica de la Patagonia está íntimamente ligada a la actividad tectónica. Esta ha hecho que el territorio que hoy se encuentra sobre el nivel del mar haya estado en múltiples ocasiones hundido bajo el océano, produciendo una constante formación de rocas sedimentarias que no son más que aglomeraciones de material que se ha comprimido en los fondos oceánicos. Otro efecto de la actividad tectónica es la formación de volcanes, donde el magma bajo la tierra es expulsado a la superficie, enfriándose y formando nueva roca. Lo que muchos no saben es que a veces este magma no es completamente expulsado a la superficie, sino que se queda a medio camino y se enfría bajo la tierra, produciendo roca ígnea de tipo intrusiva. Este proceso es más lento y la roca resultante (granitoides) presenta mayor cristalización y un gran nivel de dureza.

En la Patagonia estos 2 tipos de roca (sedimentaria e ígnea intrusiva) se encuentran en abundancia. Siendo la roca sedimentaria el sustento donde encontramos aglomeraciones de roca intrusiva, llamadas batolitos, las cuales pueden ser de diversos tamaños.

En los ríos se puede apreciar con claridad las capas de roca sedimentario formadas en el fondo del suelo oceánico.

Dentro de este contexto entramos en la historia geológica algo más reciente del sur de Sudamérica, donde la actividad tectónica es más débil (a la altura de la Patagonia sur la placa antárctica ya no empuja con tanta fuerza como la placa de nazca) y un nuevo proceso cobra importancia: las glaciaciones. La glaciación es un proceso de enfriamiento general del planeta que tiene su origen en varios factores, entre ellos la posición de los planetas del sistema solar – los cuales afectan la trayectoria de rotación y el ángulo de inclinación de la tierra respecto al sol – la posición de los continentes – la cual afecta el flujo de las corrientes marinas y por ende el movimiento de gran parte del calor del sistema – y la cantidad de gases en la atmosfera – que se relacionan con el efecto invernadero y por ende con las temperaturas del planeta – entre otros. Este proceso de enfriamiento hace que grandes masas de agua se transformen en hielo y es así como desde los polos y las altas montañas se extienden enormes campos de hielo que se deslizan lentamente movidos por la gravedad.

Para el relieve de un territorio este proceso es de vital importancia pues los glaciares son la fuerza erosiva más grande que existe, pudiendo literalmente destruir todo lo se encuentran a su paso, exponiendo las capas de roca de la tierra en su implacable avance. Ahora, ciertamente la dureza del material que encuentran a su paso puede modificar el tiempo que demoran en destruirlo. Comparando los 2 tipos de rocas de los que hemos hablado, sedimentaria e intrusiva, la roca intrusiva es muchísimo más dura y necesita más tiempo de acción para su desintegración por parte de las fuerzas erosivas.

Los glaciares son una fuerza erosiva impresionante. En la patagonia muchos, como el glaciar Grey en la foto, aún persisten en su modificación del paisaje

A esta altura del relato ya vamos teniendo suficientes piezas para armar el rompecabezas que es la historia del macizo Paine. Se vería como algo así:

En la reciente era glaciar, cuyo máximo fue hace 18.000 años, las masas de hielo han ido erosionando grandes cantidades de roca, encontrándose ocasionalmente con aglomeraciones de roca intrusiva que les toma más tiempo destruir, y formando montañas al erosionar fuertemente los terrenos circundantes de roca más suave. Como los glaciares se encuentran en retroceso algunos de estos proyectos de demolición han quedado sin terminar, siendo el macizo Paine uno de estos.

Obviamente aún quedan muchas preguntas sin responder, así que entraremos un poco en los detalles. Las formas poco comunes se deben a que los glaciares no siempre erosionan de forma pareja, sino que atacan los “puntos débiles”. Como los batolitos no son masas regulares presentan muchos de estos puntos donde los glaciares erosionaron con mayor fuerza y dieron rienda suelta a su creatividad. Esto hizo que ciertos sectores de roca sedimentaria se salvaran de la erosión, viéndose expuestos en las montañas (principalmente los cuernos). Esta roca es la de color más oscuro que puede verse sobre los granitoides de color más claro. Sobre la edad del macizo no hay una fecha exacta para cuando fue expuesta, pero definitivamente es una formación joven si se compara con los Andes, que en si misma es una cordillera bastante nueva.

¡Ojalá este artículo te haya ayudado a entender un poco más de las maravillas que la geología y sus procesos pueden crear sobre la tierra! Aún queda mucho que decir, así que no te pierdas los siguientes artículos.

Las formas y colores del los cuernos del paine tiene su génesis en la geología, aunque a veces una luz de amanecer puede ayudar a destacarlos.